FEBRERO 26, 2024
WASHINGTON – La actualización de este año de la base de datos sobre el agua corriente del Grupo de trabajo ambiental (EWG, por sus siglas en inglés) señala que millones de estadounidenses beben agua contaminada con sustancias químicas nocivas, metales pesados y sustancias radiactivas. Muchos de estos contaminantes se encuentran en niveles mucho más altos a los que los científicos consideran seguros.
El último análisis del EWG incluye datos de calidad del agua recabados entre 2021 y 2023 de casi 50 000 sistemas de agua e identificó 324 contaminantes en el agua potable de todo el país, con niveles detectables en casi todos los sistemas de agua comunitarios.
"Es una llamada de atención", afirma la Ph. D. Tasha Stoiber, científica sénior del EWG. "Durante más de 30 años, el EWG ha estado a la vanguardia de la defensa de la calidad del agua potable. La regulación federal obsoleta sigue dejando a millones de personas en riesgo de exposición a sustancias nocivas.
"Nuestra base de datos sobre el agua corriente es el único recurso que proporciona a los consumidores de todos los estados acceso a información precisa sobre los contaminantes del agua, los riesgos para la salud y las medidas para reducir la exposición mediante filtración. Información que necesitan para poder intervenir,” comentó Stoiber.
Los niveles de contaminación en muchos lugares están muy por debajo de los límites legales obsoletos de la Agencia de protección del medio ambiente (EPA, por sus siglas en inglés). Sin embargo, a menudo superan con creces las normas sanitarias del EWG, según se desprende de un amplio análisis de las pruebas realizadas por los sistemas de suministro de agua de todo el país.
La base de datos del agua corriente permite a prácticamente todas las personas en los 50 estados y el Distrito de Columbia comprobar la calidad del agua local y tomar medidas para mejorarla, de ser necesario. Al introducir su código postal, los usuarios pueden encontrar fácilmente información detallada sobre los contaminantes de su suministro local de agua. Esto incluye consejos para elegir el filtro de agua adecuado para reducir la exposición.
"Los consumidores no deberían preocuparse por la potabilidad del agua que beben", afirma Sydney Evans, científica de datos sénior del EWG. "La responsabilidad de filtrar sustancias peligrosas que, para empezar, no deberían estar en el agua corriente, tampoco debería ser de los particulares".
La actualización destaca los contaminantes presentes en el agua potable de EE. UU., incluidas las "sustancias químicas para siempre", que son tóxicos conocidos como PFAS, en el agua potable de más de 143 millones de personas. El agua corriente en todo EE. UU. también puede contener compuestos orgánicos volátiles, nitrato y arsénico, entre muchos otros contaminantes. Estos contaminantes, a menudo relacionados con el cáncer, problemas de desarrollo del feto durante el embarazo y otros riesgos para la salud, se encuentran en casi todos los sistemas comunitarios de abastecimiento de agua.
Los subproductos de desinfección nocivos y los contaminantes radiológicos también persisten en los suministros de agua de muchas comunidades.
El cromo hexavalente, o cromo-6, es un carcinógeno que se hizo tristemente famoso por el caso de Erin Brockovich en Hinkley, California, y está en el agua potable de más de 250 millones de estadounidenses. No existe un límite federal para el cromo-6, a pesar de su presencia generalizada en agua potable y su relación con el cáncer y el daño de órganos.
Los esfuerzos de la EPA por salvaguardar el agua potable siguen retrasados
A pesar de la creciente evidencia científica y la inquietud pública sobre la calidad del agua potable en EE. UU., la acción federal sigue siendo lenta. En 2024 durante el gobierno de Biden, la EPA introdujo las primeras normas de agua potable en más de 20 años y estableció los Niveles máximos de contaminantes (MCLs, por sus siglas en inglés) para seis PFAS.
"Durante demasiado tiempo, las normas federales obsoletas no han reflejado los últimos avances científicos sobre el agua potable, y han dejado a millones de personas expuestas a sustancias químicas nocivas", declaró Melanie Benesh, vicepresidenta de asuntos gubernamentales del EWG. “Si bien las nuevas normas sobre PFAS representan un avance histórico, son sólo una fracción de lo que se necesita para proteger la salud pública."
Las normas de la EPA son fundamentales para reducir la contaminación por PFAS en el suministro de agua del país. Pero estas nuevas protecciones vitales podrían estar en riesgo si la administración de Trump intenta revertirlas y debilitar otras medidas que la EPA de Biden tomó para abordar la contaminación por PFAS.
"El agua potable no debería ser un debate político, es un derecho fundamental. Revertir estas protecciones tan duramente conseguidas supondría un retroceso devastador. Debemos presionar para que se adopten normas más estrictas basadas en la ciencia que garanticen agua segura para todos los estadounidenses", afirmó Benesh.
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El Grupo de trabajo ambiental (EWG, por sus siglas en inglés) es una organización sin fines de lucro y no partidista que impulsa a las personas a llevar una vida más sana en un medio ambiente más sano. Mediante la investigación, la defensa y herramientas educativas únicas, el EWG propulsa la elección del consumidor y la acción cívica.